miércoles, 9 de mayo de 2012

Convocatoria literaria del Jueves - Érase una vez...






Librástico



Como cada tarde desde que comenzó el curso escolar, el niño salió del colegio con aspecto de estar sumamente enfadado. Con los labios  fruncidos y los brazos cruzados se  plantó delante de su madre, que le esperaba como cada día junto a la puerta, y le dijo muy enfadado.

 - Desapúntame mamá, no quiero volver nunca más. ¡Odio el colegio!. Quiero quedarme en       casa jugando con mis juguetes y viendo la televisión.

- Ya hemos hablado de eso Aitor –le contestó su mamá pacientemente mientras le cogía la mano camino de su casa-. Te hemos explicado muchas veces que cada persona tiene sus obligaciones, y la tuya es ir al colegio y aprender cada día cosas nuevas.

- ¡Pero no es justo!. No me gusta leer. No me gustan los números. ¡No me gusta nada de nada!. El colegio es lo que menos me gusta en el mundo. Además, también se pueden aprender muchas cosas en la tele y no me dejáis verla casi nunca -seguía protestando el niño mientras las lágrimas comenzaban a asomar a sus pequeños ojos-.

- Bueno, ya vale por hoy –le dijo su madre mientras abría la puerta de casa- vete a dejar la mochila en tu habitación mientras preparo la merienda, y pórtate bien que después vendrá una amiga a la que hace muchos años que no veo. Se llama Aroa y tú ni siquiera la has visto nunca. Se fue a trabajar lejos de aquí, pero de niñas éramos inseparables, íbamos a todas partes juntas. Ahora viene a pasar unos días con su familia y tiene muchas ganas de conocerte .

Aitor se fue a su habitación sin que se le pasase su enfado, tiró la mochila encima de la cama y se puso a mirar sus juguetes. Le encantaban. Tenía las baldas de su habitación llenas  de coches de muy diversos estilos, barcos piratas, aviones, un castillo medieval e incluso un zoo lleno de animales. Junto a la cama, en la balda más pequeña tenía sus cuentos, no eran muchos, pero aún así eran más de los que él deseaba. Unos se los habían regalado sus padres o sus tíos por su cumpleaños, y otros se los había traído el Olentzero como sorpresa, aunque no había sido una sorpresa muy agradable para él.

Estaba terminando de merendar cuando llegó la amiga de su madre. Era muy guapa y parecía muy simpática. Aitor estaba encantado porque le había traído un regalo y a él le encantaban los regalos sorpresa. Miró el bonito papel brillante e intentó adivinar lo que contenía, era de forma rara, ovalado pero con entradas y salidas haciendo ondas. Estaba impaciente por saber que tipo de juguete le había traído así que lo abrió rápidamente y se encontró con algo que lo desconcertó por completo.

- ¡Es un libro! –dijo decepcionado-.

-  Pero bueno Aitor, -dijo su madre- ¿cuándo has visto tú  libros con forma de nube?. Creo que no te has fijado bien. ¿Qué es lo que pone?

- Librástico. –Contesto el niño cada vez más decepcionado, además de ser un libro tenía un nombre rarísimo, sonaba como esas palabras tan raras que le hacía buscar su profesora en el diccionario-. Ni siquiera sé lo que es eso.

- Pero, ¿cómo es posible que no sepas lo que es un Librástico?. ¡Si es muy sencillo!, un Librástico es un libro fantástico, uno donde la realidad y la ficción se mezclan, un libro que cada vez que lo lees consigue que te sientas como en una nube, porque te hace soñar que tú eres el protagonista de cada aventura -le dijo Aroa-. Mira, podemos hacer una cosa, tu comienzas a ojearlo mientras tu mamá y yo hablamos un ratito y nos ponemos al día de nuestras vidas, y si para cuando me vaya no te ha gustado me lo llevaré y lo cambiaré por otra cosa. ¿Te parece bien?.

Aitor se fue a su cuarto pensando que no pensaba ni abrirlo, cuando se fuera la amiga de su madre le diría que no le gustaba y le regalaría un juguete. ¡Quizá hasta podría darle una pista de lo que más le gustaba!, eso estaría bien, tenía ganas de algún juego nuevo para su videoconsola, se había cansado de jugar siempre con los mismos.
Miró el libro, no se había creído una sola palabra de las que le había dicho Aroa. Picado por la curiosidad lo abrió por la primera página y comenzó a leer.

   “ El capitán Aitor oteaba el horizonte con su catalejo, necesitaban encontrar pronto tierra porque se estaban quedando sin víveres y sin agua para beber, navegaba por los mares del sur desde hacía varias semanas y su tripulación se encontraba muy desanimada y débil. Un barco apareció a lo lejos, avanzaba rápido hacia ellos, Aitor escudriñó su bandera y su corazón le dio un vuelco. ¡Era una bandera pirata!”

El niño miró el libro sorprendido. Era la primera vez que leía uno en el que el protagonista  se llamaba igual que él. Además era de piratas, uno de sus temas preferidos. Decidió que leería un poco más para ver que pasaba.

   “El capitán Aitor tocó la campana para avisar a sus hombres que ocupasen su lugar en los cañones, lo tenían difícil porque eran muchos menos y además estaban muy cansados, pero debían intentarlo. Volvió a poner su ojo derecho en el catalejo y se encontró frente a frente con otro ojo que le miraba fijamente. Era el pirata Patazul, el pirata más sanguinario de todos los mares del sur. Le llamaban así porque había mandado pintar su pata de palo de color azul para que se confundiera con el mar, así cuando sus enemigos le veían pensaban que se sostenía únicamente por una  pierna y se confiaban.
Aitor debía pensar rápidamente en una estratagema para conseguir salir victorioso de esa batalla. Miró a sus hombres y se dio cuenta de que la lucha no era la mejor de las  opciones. Sus hombres estaban agotados y no saldrían victoriosos de ninguna de las maneras. Debía pensar, pensar, pensar...”

La puerta de su habitación se abrió sobresaltando al niño que miró desconcertado a su alrededor, por un momento se había sentido en una nube, él era el capitán Aitor y buscaba la solución al problema.

- Bueno Aitor, me tengo que ir ya -le dijo la amiga de su madre-, ¿qué has decidido?. ¿Quieres que me lleve a librástico y lo cambie por otra cosa?.

Aitor sorprendido miró a Librástico, no sabía que hacer. Quería juguetes nuevos pero también quería saber como se las ingeniaba el Aitor del libro para salir de esa aventura. Sin saber muy bien que hacer miró a la amiga de su madre que le observaba sonriente.

- Si te parece bien podemos hacer una cosa, -le dijo Aroa- volveré mañana para despedirme de tu madre. Puedes quedártelo hasta entonces y decides tranquilamente. ¿Qué te parece?.

- Pero si te vas a ir, ¿cómo me traerás el nuevo regalo?. -Preguntó Aitor que no las tenía todas consigo y no quería perder la oportunidad de un juguete nuevo-.

- No te preocupes por eso, si al final decides que no quieres quedarte con esa nube de sueños te mandaré algo por correo.

Más tranquilo, Aitor decidió que se lo pensaría y decidiría que hacer para la próxima vez que volviera. Así podría matar dos pájaros de un tiro, pensó. Podría terminar la aventura y después tener un juguete nuevo. Sin darse cuenta de cómo su madre le miraba y sonreía desde la puerta, volvió a meter la cabeza en la página que estaba leyendo.

   “Por más que se estrujaba el cerebro a Aitor no se le ocurría como salir ileso de esa batalla. Pensaba con rapidez mientras miraba a sus hombres, que esperaban sus órdenes para obedecerlas sin rechistar. Eran buenas personas y tenía que intentar salvarlas como fuera.
¡Y de pronto lo tuvo!. No estaba seguro de que fuera a salir bien pero debía intentarlo. Era su única oportunidad. Les ordenó que se tirasen todos al suelo y que se quejasen sin parar en ningún momento sujetándose el estómago como si no aguantaran el dolor.
Sus hombres le miraron extrañados pero confiaban tanto en su capitán que no pusieron ninguna objeción y se dispusieron rápidamente a cumplir sus órdenes. Al momento se encontraban todos revolcándose por el suelo como si se estuvieran muriendo.”

La puerta de la habitación se volvió a abrir y su padre se asomó.

- Hola Aitor, ya hace un ratito que llegué de la oficina. ¿Quieres que juguemos un rato con la videoconsola?. Si te parece voy encendiéndola mientras tu terminas de leer eso que parece tenerte tan ensimismado.

- Sí papá, enseguida voy, tan sólo estaba pasando el rato mientras te esperaba y no te he oído entrar.
El padre se fue sonriendo mientras Aitor sin perder un segundo volvía a meter la nariz en Librástico. Estaba impaciente por ver que pasaba a continuación.

“ El pirata Patazul y sus hombres se encontraban ya a pocos metros de su barco. El capitán Aitor respiró profundamente y se puso a gritar a pleno pulmón.
- ¡Ayuda!, ¡Ayuda! Por favor, ¡ayudadme!. Mis hombres tienen escarlatina, todos están enfermos menos yo. ¿Ayudadme!. Llevadme con vosotros.
El pirata Patazul cuando escuchó aquello mandó a sus hombres virar en redondo. La escarlatina era una enfermedad muy contagiosa y no estaba dispuesto a que todos se pusieran enfermos en su barco. Se alejó del barco del capitán Aitor incluso más rápido de lo que había llegado mientras resonaban cada vez más lejos los gritos de ayuda.
Cuando pasó el peligro los hombres del capitán Aitor se levantaron y comenzaron a dar gritos de alegría, no se podían creer que hubiesen salido de esa aventura de una forma tan simple. Lo que si tenían claro es que el suyo era el mejor de los capitanes y que le seguirían en muchas más aventuras porque su ingenio no tenía límites”.

Aitor se quedó pensando un rato en la aventura que acababa de leer. Le había gustado mucho como se las había ingeniado el capitán para salir de ese problema. Cuando se dispuso a ir a jugar con su padre se encontró con que la cena ya estaba dispuesta en la mesa. No podía creerse que ya fuera hora de cenar. La tarde se le había pasado volando.

El día siguiente fue la primera vez que Aitor no salió enfadado del colegio. Les había contado en el recreo a sus amigos la aventura del capitán Aitor con el pirata Patazul y les había encantado. Quería llegar pronto a casa para ver si le daba tiempo a leer otra historia antes de que se llevase a Librástico la amiga de su madre para cambiarlo. Había visto el dibujo, era un castillo medieval y un joven con armadura. Debajo de la ilustración ponía “El príncipe Aitor dispuesto a luchar con el dragón de tres cabezas” , otro de sus temas favoritos.

Pero no tuvo suerte, Aroa le esperaba junto a su madre a la salida del colegio y camino de casa le preguntó si ya había decidido que iba a hacer con librástico. Aitor no lo tenía muy claro, lo que más le gustaría era un videojuego nuevo, pero tenía muchas ganas de saber que le pasaba al príncipe Aitor con el dragón.

En su habitación se dedicó a mirar a Librástico detenidamente. Tenía un montón de cuentos diferentes y todos eran de los temas que a él le gustaban. Había un cuento de animales en el que el león se llamaba como él, otro de aviadores en el que el piloto también llevaba su nombre. Incluso había uno de submarinos, y se moría por saber que aventuras correría.

No sabía que hacer, debía seguir el ejemplo del capitán Aitor y pensar, pensar, pensar.... ¡Y de pronto ya lo supo!. La tarde anterior se había divertido más que nunca. No necesitaba más videojuegos ni juguetes para pasárselo bien. Tenía a Librástico, con el podía vivir muchas más aventuras y mucho más emocionantes. Corrió a la sala donde estaban su madre y la amiga y les dijo:

- Aroa, ya lo he decidido, me quedo con Librástico. La verdad es que me está gustando mucho más de lo que me esperaba –y agachando la cabeza porque le daba un poco de vergüenza continuó-. Quizá la próxima vez que vuelvas me puedas traer otro.

- Haré algo mucho mejor –contestó Aroa-, si has terminado de leerlo para el día de tu cumpleaños te mandaré una nube nueva. Algo que sea completamente original y especial, por algo trabajo en una editorial. Te adelanto que se llamará Cuadrástico.

Aitor la miraba con los ojos muy abiertos, no habría imaginado nunca que Aroa trabajaba en una editorial. Ahora comprendía las miradas de complicidad que tenían su madre y su padre la noche anterior durante la cena, mientras él les contaba lo que había leído. Seguro que todo había sido idea de ellos, siempre pensando en que le cogiera gusto a los libros. Pero esta vez habían acertado de pleno.

Sorprendido Aitor volvió a su habitación. Estaba impaciente por seguir leyendo esas aventuras de las que se sentía protagonista. Además, para su cumpleaños no quedaba mucho tiempo y estaba dispuesto a terminarlo antes de ese día.

Estaba impaciente por conocer a Cuadrástico.   


Muchos más "Erase una vez..." en   http://yaquedigo.blogspot.com/

19 comentarios:

  1. Mi enhorabuena Mar, es un relato/cuento espléndido. Un canto de amor a los libros y a todas las aventuras e intrigas que sus páginas traen.
    Hoy la mayor parte de los niños se han acostumbrado al consumo y a la distracción fácil de la tv. y las consolas y no tienen ocasión de disfrutar de la magia que un byen libro es capaz de ofrecer. Además de lo divertidos que son.

    Muchas gracias por tu participación, me alegro que te haya gustado el tema. Se nota que lo dominas.

    Un abrazo

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  2. Caray Mar, que historia tan bonita... A mi siempre me han gustado mucho libros. Son un escaparate maravilloso de sueños, viajes, fantasías. Podemos vivir mil vidas y viajar por sitios insospechados...
    Precioso!!!!
    Besitos querida amiga.

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  3. Hola, Mar.

    Hace muchísimo tiempo que oí a un afamado escritor que, uno de los mayores placeres de esta vida era el que proporcionaba la lectura. En aquel momento no lo entendí del todo. Hoy, comparto totalmente esa idea.

    Me ha encantado tu cuento y, ¡ojalá! los adultos, sepamos encauzar a nuestros niños en el placer de la lectura, aunque lo tengamos un poco difícil...

    Te dejo un abrazo.

    Maat

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  4. aunque dentro de media hora estaré comiendo, te puedo asegurar que aún debo de decir es de buenos días..la verdad es que estoy muerto de sueño...y seguro que, aunque casi es seguro que es debido a que no he dormido bien, también puede ser debido a que me has metido en un sueño junto con aitor...sabes, mar, a veces uno lee libros...por ejemplo, me he leído la serie de alatriste del reverte, amén de alguno que otro que no es del alatriste, pero sí de corte histórico...bien, pues en gustándome, me lleva los mil demonios le hecho de tanta complejidad lingüística...y te digo esto por que en siendo largo tu texto, se me ha hecho de una brevedad divina debido, entre otras cosas, a la sencillez del lenguaje...así da gusto¡¡...y es que lo bueno no tiene por qué estar escrito en forma de código a adivinar o desvelar...amén de que la idea que persigues a lo largo del cuento, clara como ella misma, no por ser sabida, deja de asombrar...el aitor de tu relato se lo ha pasado tan bien como yo, lector tuyo...
    medio beso y holalallala de nuevo o , mejor dicho, de nuevo bienvenida a este círculo de compañeros...

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  5. Mar bien regresada a los jueves, te añoraba.
    Desde luego nada como sentirse protagonista de los cuentos, el héroe en todos ellos. Aitor desde ahora subirá a muchas nubes y llegará hasta el Cuadrástico soñando más historias.
    Felicitaciones y hasta pronto, besitos contentos.

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  6. La verdad es que la historia estaba muy emoionante, qué bonito tu cuento!
    Un beso

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  7. Si me hubiera enterado antes de ese Librastico se lo hubiera regalado a mi hija para que le gustaran más los libros.
    Me ha gustado mucho este cuento, muy original y ameno.
    Un abrazo

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  8. Me has hecho entrar en tu historia con las mismas ganas que su protagonista volvía a las páginas de su Librástico, he sentido como él un intrigante deseo de saber cómo seguía el cuento,de conocer el final.
    Un beso y ...sigamos "hablando" que hay muchas cosas que contar.

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  9. He leido entusiasmada tu historia porque me ha recordado una situacion similar cuando mi hija era pequeña, pero ella mas "fresca" contestó a la pregunta: ¿te gusta el regalo? ¡esto no es un regalo, esto es un castigo!
    ¡Tierra trágame!
    Un beso

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  10. Buen libro el librástico, me ha hecho recordar otros tiempos pues, a mi hija de pequeña le compraba unos libros que podian poner el nombre de ella y de sus amigos y amigas más queridos, como los protagonistas del cuento, si encuentro alguno de esos lo escanearé y lo pondré como muestra, no hay mejor manera de involucrar a esos locos bajitos en la lectura a base de cosas así.

    saludos

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  11. Buen libro el librástico, me ha hecho recordar otros tiempos pues, a mi hija de pequeña le compraba unos libros que podian poner el nombre de ella y de sus amigos y amigas más queridos, como los protagonistas del cuento, si encuentro alguno de esos lo escanearé y lo pondré como muestra, no hay mejor manera de involucrar a esos locos bajitos en la lectura a base de cosas así.

    saludos

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  12. Bravo Mar, vuelves con ganas, dos cuentos diría, el de Aitor y el del capitán Aitor, que me ha encantado, muy bien enlazado con la historia tan cercana y habitual del desapego de los niños por la lectura (tal vez no sea tanta, al menos en mi casa).
    Besos, Mar.

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  13. Excelente relato Mar!..me ha hecho recordar la magia de aquellos cuentos de las Mil y una noches que alejaban de las malas intenciones a aquel rey que caía cada noche subyugado por una nueva historia!

    Precioso cuento con reconfortante moraleja.
    un abrazo

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  14. ¡Lo que hay que hacer para que nuestros niños cojan el hábito de la lectura! Muy buena tu idea, Mar, como mis hijos ya están creciditos me espraré a que lleguen los nietos y, como me temo que tengo para rato, iré escribiendo historias fantásticas a las que solo les falte poner el nombre del protagonista y con ellas haré un librástico para ellos. Gracias por la idea. Besos

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  15. Mar me ha encantado tu cuento. Me ha devuelto a la niñez de mis hijos, cuando se me iba medio sueldo en libros de colecciones infantiles como la del barco de vapor. Tuve suerte en ese sentido porque los cuatro han sido empedernidos lectores.
    Un abrazo.

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  16. Y por suerte AITOR tuvo la gran fortuna de encontrar el camino hacia ese mundo inigualable e infinito de los libros.
    En comentario anterior en otro blog, nos felicité y me alegré de la variada "oferta" de cuentos. Rica experiencia la de los jueves. Tu relato agrega otra valiosa lectura a los jueveros.

    un fuerte abrazo

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  17. Que buen cuento, en el que implicas a l@s niñ@s en la lectura,me has hecho recordar, cuando en las tardes de invierno, mis hij@s volvian del colegio, eran pequeñ@s entonces, y a mi me gustaba contarles un cuento distinto cada dia , mientras merendaban, que tardes mas maravillosas!!!
    Ahora que son adult@s, me guardo los recuerdos de aquellos dias, y cuando ando un poco flojilla de animo, los traigo a mi memoria,y me alegran el alma...Que buena terapia l@s cuentos .
    Gracias guapa, por tan bellas palabras....Besos amiga .

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  18. Mar un cuento para anotarlo y contarlo tantas veces como agrien la cara cuando se regala un libro a un niño. El amor a la lectura hay que fomentarlo desde bien pequeños, la imaginación trabaja y vuela.
    Bello de veras.
    Un abrazo.

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  19. Un cuento con mucho mas detrás... buscar la inquietud de un niño para poder llevarlo a vivir las historias que en el se cuentan es tarea difícil si no gusta, la imaginación al poder y creo que no es fácil atrapar la atención de un peque que se resiste a la lectura.
    Muy bonito y gratificante...

    Besos

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Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo.
Confucio