Siempre pensé que los pactos con el diablo se firmaban con sangre, sin embargo últimamente me estoy dando cuenta de mi error.
Quizá sea por los tiempos actuales, pero ahora tengo claro que la mayoría de las veces se firman con tinta normal y corriente, un simple boli Bic es suficiente para ello, incluso algunas veces ni siquiera es requisito indispensable el estampar una rubrica sobre un papel.
Además no hay tan sólo un diablo si no que estamos rodeados de ellos, hay que andar con mil ojos, leer la letra ilegible a simple vista, buscar información en diferentes lugares y no fiarse nunca de lo que digan los interesados en el acto que vas a realizar.
Y si no que se lo digan a todas esas personas que después llevar años trabajando en la misma empresa, les despiden de la noche a la mañana sin indemnización.
A los que entregaron sus ahorros para comprar la vivienda de sus sueños y el constructor desapareció con ellos dejando un solar vacío.
A los que después de firmar un crédito al que no pueden seguir haciendo frente les quitan el piso y además deben seguir pagándolo.
A los que encomendaron sus ahorros a entidades que hicieron magia con ellos y consiguieron hacerlos desaparecer.
A todas aquellas mujeres y algún que otro hombre, (que haberlos, haylos) que después de firmar un te quiero las matan por amor.
A todos esos niños abandonados, maltratados, ultrajados y muchos más ...ados.
En estos tiempos no hace falta hacer un pacto con el diablo, lo que realmente hace falta es andar con mil ojos para que él no lo haga contigo, porque si nos echa el ojo encima vamos arreglados.
Más pactos con el diablo en casa de Gus
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