
El árbol de navidad sintético pasaba la mayor parte del año dormitando y cogiendo fuerzas en una caja de cartón a la espera de que llegara el próximo diciembre en el que le pondrían a la entrada de la casa y le admirarían durante todo un mes los que pasasen junto a él.
Cada año cumplía con su función a la perfección, de día lucía majestuoso las grandes bolas coloreadas que colgaban de sus ramas y de noche unas brillantes luces intermitentes le aportaban el calor necesario para amortiguar las heladas temperaturas de esas fechas.
Era un trabajo duro, siempre a la intemperie, pero se sentía feliz al ver las caras alegres de los que pasaban junto a él, incluso le agradaba cuando los niños agitaban sin piedad sus ramas para coger las chocolatinas que previamente su dueña había colocado estratégicamente en sus ramas para deleitarles.
Llevaba tantos años cumpliendo su función a la perfección que cuando escuchó a su dueña decir que estaba viejo y que había que cambiarlo por otro no se lo podía creer, quiso gritarle que todavía tenía fuerzas para desempeñar su trabajo, que todavía se sentía útil, era cierto que sus ramas habían ido haciéndose cada vez más delgadas con el paso de los años, pero todavía se sentía capaz de aguantar los tirones infantiles, pero claro, era sólo un árbol sintético y nada pudo decir en su defensa.
Ahora se encontraba allí, junto a los contenedores, esperando que el camión de la basura le alejara para siempre de su vida y le dejara tirado en cualquier rincón el vertedero, ¡tantos años luciendo espléndido para que ni siquiera hubiesen tenido la deferencia de llevarle a reciclar!.
Estaba a la espera pensando en la lenta agonía a la intemperie que tenía por delante cuando un hombre se fijó en él, daba vueltas a su alrededor mirándolo, lo cogió con delicadeza a pesar de sus rudas manos y lo llevó a una pequeña cabaña donde lo lavó.
Cuando estuvo seco lo metió en una pequeña habitación, el ambiente era frío a pesar del brasero que intentaba calentar la pequeña estancia y la penumbra hacía que le costase distinguir los detalles, con el paso de los minutos fue dándose cuenta de que frente a él se encontraba un niño enfermo recostado en un viejo sofá, dormitaba, su padre tuvo que esforzarse en despertarle para que viera el regalo que le había traído.
Al niño se le iluminaron los ojos al ver aquel árbol maravilloso e intentó levantarse con gran esfuerzo, tenían que adornarlo le pidió a su madre y para ello hicieron un gran lazo rojo.
Colgaron de sus delgadas ramas decenas de pequeños papeles en los que previamente habían escrito sus silenciosos deseos prometiéndose no mirarlos e ir quitándolos únicamente cuando estos se hubieran cumplido.

Llegó la noche antes de Navidad y el árbol pensó que era la primera vez que sus ramas no cobijaban costosos regalos lo que le entristeció, pero a pesar de ello notaba que los papelitos que colgaban de sus ramas iban disminuyendo según el niño recobraba la salud.
Esa noche pensó en lo afortunado que era por haber conocido la verdadera Navidad, la del apoyo incondicional, la del amor entre todos los miembros de una misma familia.
Por eso no le extrañó que la mañana siguiente bajo sus ramas se encontrasen unos originales regalos que maravillaron a todos,
paz, ilusión, alegría y amor.
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Un gran deseo:paz, ilusión
ResponderEliminaralegría y amor.
Que cuelguen en todos los
árboles de Navidad este
año.
Besos
Querida Tocaya:
ResponderEliminarPrecioso cuento de Navidad. Es la historia más bonita y entrañable que he leído hasta ahora.
Un viejo árbol que es rescatado de la basura para cumplir deseos más elevados, más conectados con el verdadero espíritu navideño y menos materiales.
¡Te doy una Matrícula de Honor, sí señor ;=))!!
Un fuerte abrazo y felices días de Adviento, Mar.
En esta sociedad de consumo rabioso todo se tira y se olvida, sin embargo, tú Mar has conseguido el RECICLAJE MÁS PROVECHOSO Y BELLO, convertido lo viejo, lo aparentemente inútil, en regalo precioso, en ilusión auténtica, en cariño verdadero. Te felicito por este árbol hermoso aunque sea falso es el mejor que conozco.
ResponderEliminarHas reciclado el espíritu navideño, dandole su verdadero sentido y significado. Lo recordaré esta navidad cuando brinde, y lo haga también por tí.un beso
ResponderEliminarMar, que cuento tan bonito.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Mar Solana, te doy Matricula de Honor.
Si los arboles hablasen....
Cuanta hipocresía veran en las casas ¿verdad?
Al arbol de tu cuento si que le han colgado los regalos autenticos de la Navidad, y esos no cuestan dinero pero valen muchisimo más
Un besito navideño
Todo un cuento de navidad, si señora.
ResponderEliminarContestando a tu comentario, es cierto que teniendo peques, la cosa es más llevadera. Cuando mis hijos eran pequeños hasta me disfrazaba y participaba en la cabalgata de reyes. Por ellos se hace lo que sea, en navidad y en cualquier circunstancia; pero ahora que son grandes...
Un abrazo y feliz fin de semana
No me gustan los arboles de plástico, pero este es distinto. Quizas lo embellece el bonito relato.
ResponderEliminarUn abrazo Mar.
La aténtica es la que vivimos individualmente sin aspavientos ni celebraciones en nuestros corazones.
ResponderEliminarA las personas nos courre como a los arboles de plastico que tambien a veces nos abandonan. Espero entonces encontrar esa autentica navidad.
besos navideños
- Yo quiero una maqueta de un aviòn y volver a saludar a aquel amigo de papà, uno que fue piloto.
ResponderEliminar- ¡Ese señor, estará muy ocupado! ¿La maqueta esa, en nuestro àrbol de navidad, colgada dònde?
Mar, un saludo de mi parte.
Tèsalo
No es el valor de los adornos, sino la luz que reflejan lo que verdaderamente visten los árboles y la navidad. Y tu lo has contado como la estrella que está en lo más alto.
ResponderEliminarBikiños
lechesss¡¡
ResponderEliminarn0 veia este recuadr0n d0nde p0ner mi c0mentari0
¿a ver si resulta que el arb0l de tu relat0 ha hech0 el m,ilagr0 de p0ner en su base el regañl0 de este recuadr0?
te c0mentare este relat0 c0n una imagen, un recuerd0 de pelicula cre0 que me has sugerid0:
le preguntan al pr0ta, tu cual esc0gerias (se referian a vari0s calices, un0 era el de la ultima cena)?
l0s habia de piedras preci0sas ad0rnad0s
l0s habia de 0r0
l0s habia de t0d0s l0s estil0,per0 t0d0s ell0s ricamnete ad0rnad0
y en algun siti0 una sencilla c0pa de madera..
pues y0 esc0j0 esta, dij0...
y efectivamente, esa era el sant0 grial
medi0 besaz0000¡
Un mensaje claro y alto, definido y creo que recoge muy bien el espíritu de lo que debería ser un cuento navideño, aunque para contarlo necesitaras un árbol de plástico.
ResponderEliminarHasta que no te he visto no me había dado cuenta de que me faltaba un relato por leer. Como te llamas Mar, fui dos veces al blog de la otra mar, perdona, me alegro de que pasaras por casa, sino me habría perdido tu historia que ha sido de lo mejorcito, ya te digo.
Un abrazo desde otros mares, los de Extremadura.
Un cuento tan cargado de magia como de buenos deseos. Bonito.
ResponderEliminarNi más ni menos has retratado con palabras el sentido de la Navidad.
ResponderEliminarBonito relato que a mí, al menos, me ha hecho reflexionar.
Sé que estas cerca, geográficamente hablado, no tengo ni remota idea donde te sitúas pero al igual que yo te has paseado por la pagina de GlobalKultura. Presiento que tu mar y el mío son el mismo.
¿Me equivoco Mar?
Feliz día de la inmaculada.
Paola.
Despues de leer tu relato, mirare con mas cariño a mi viejo arbol... Cambiare los adornos que solo brillan por fuera y colgare hermosos deseos para brillar por dentro.
ResponderEliminarUn abrazo
Que tierna historia, me he emocionado o es que esto de atracarme de cuentos de navidad me tiene la lágrima fácil, sin duda Mar, esos son los mejores regalos para la navidad, miles de besosssssss.
ResponderEliminarMar,
ResponderEliminarSi andas liada, esto de los premios da mucho trabajo, publicarlo, comunicarlo a los blogs que quieres compartir....
No te agobies. Cogelo y si no continuas con las nominaciones como ha hecho Neogeminis,o Mercedes, pues no pasa nada, absolutamente nada.
Yo me reservo esta posibilidad para otra ocasion que no me venga bien.
Asi que tranki.
Besitos
Un cuento precioso, Mar. Este año me esmeraré en adornar el árbol de navidad, para que luzca más feliz que nunca :)
ResponderEliminarUn beso
Loli
Este cuento me encanta Mar.
ResponderEliminarCuando estaba leyendo que la señora esa lo queria tirar a la basura, habia pensado que ya lo recogeria algien especial que lo aprovechase mejor. Pero no imaginaba la ternura que rebosa. Muy especial. Con tu permiso, me cojo tambien mis regalitos de debajo del arbol.Eskerrik asko.
Muxuak.Alosia.