Responde una cosa:
Si tuviste tu infancia durante los años 60, 70 ...
¿Cómo pudiste sobrevivir?
¡Íbamos sueltos en el asiento trasero haciendo aquella fiesta!
¡Y eso no era peligroso!
¡Y eso no era peligroso!
Las camas tenían escaleras y los juguetes eran multicolores con piezas que se soltaban o al menos pintados con unas tintas “dudosas“ que nunca resultaban tóxicas.
No había trabas de seguridad en las puertas de los coches ni llaves en los armarios de medicamentos, detergentes o químicos domésticos.

¿Quién no deseó tener un cachorro Rin Tin Tin?
Nada de comida especial para perros.
Comían lo mismo que nosotros (muchas veces los restos)
¡Y sin problema alguno!
¿Baño caliente? ¿Champú? ¡Nada!
Uno agarraba al perro y otro con una manguera (fría) iba mojandolo y refregandolo con (créanlo) jabón (en barra) ¡De lavar la ropa!
¿Algún perro murió o se enfermó por causa de eso?

A pie o en bicicleta, íbamos a casa de nuestros amigos, así viviesen a kms de nuestra casa, entrábamos sin golpear la puerta e íbamos a jugar.

A pie o en bicicleta, íbamos a casa de nuestros amigos, así viviesen a kms de nuestra casa, entrábamos sin golpear la puerta e íbamos a jugar.
La gente andaba en bicicleta para allá y para acá, sin casco, guantes, canilleras o coderas...
Bebíamos agua de filtro de barro, del caño de una fuente, de una manguera, y no aguas minerales en botellas ¨esterilizadas¨.
Comíamos dulces a voluntad, pan con mantequilla, bebidas con el (peligroso) azúcar.
No se hablaba de obesidad, jugabamos siempre en la calle y éramos super activos ...
Compartíamos con nuestros amigos una limonada comprada en el quiosco de la esquina, y nunca nadie murió por eso ....
Construíamos aquellos famosos carritos de ruedas y quienes tenían la suerte de vivir cerca de una bajada asfaltada, podían tentar batir récords de velocidad y hasta verificar en el medio del camino que habían gastado la suela de los zapatos, que eran usados como frenos...Y estaban descalzos...
¡Verdad! Allá afuera ¡En ese mundo inseguro! ¿Cómo era posible? Jugábamos fútbol en la calle, con un arco de dos piedras ... nadie quedaba frustrado y no era el ¡“FIN DEL MUNDO“!
Íbamos a jugar a la calle con una sola condición:
volver a casa antes del anochecer.
No había moviles...
¡Y nuestros padres no sabían dónde estábamos!
¡Era increíble!
Teníamos clases mañana y tarde, e íbamos a comer a casa.
Nada de Playstations,
Nintendo 64, juegos de Vídeo ,
Internet por satélite,
Video cassetes y DVDDolby surround,
Movil con cámara
Ordenador
Chats en Internet
Sólo amigos.
En la escuela teníamos buenos y malos estudiantes.
Nadie iba por eso a un psicólogo o un psicoterapeuta.
No habia la moda de los superdotados, ni se hablaba de dislexia, problemas de concentración, hiperactividad.
Quien no pasaba, simplemente repetía de año y trataba de nuevo ¡el año siguiente!
Nuestras fiestas eran animadas con tocadiscos deslizando sus púas sobre los discos de vinilo, había luz negra y una refrescante Indian Tonic.
Teníamos:
Liberdad,
Liberdad,
Fracasos,
Éxitos
y
Deberes.
¡...y aprendímos a lidiar con cada uno de ellos!
¡...y aprendímos a lidiar con cada uno de ellos!
La única verdadera pregunta es:
¿Cómo la gente consiguió sobrevivir?
Encima de todo
¿cómo conseguimos desarrollar nuestra personalidad?
¿Eres también de esa generación?
Si ... entonces tus hijos sin duda dirán
Que aburrido !!!!....
¡¡¡Pero que Felices éramos!!!
Cuando recibo correos como este todavía me admiro de cuanto han cambiado las cosas en estos años, no han sido tantos pero parece que la situación descrita esté a mil años luz de ahora.
Realmente las cosas han mejorado mucho en la mayoría de los casos, pero no dejo de preguntarme si muchas de las cosas perdidas no les hubiera gustado vivirlas a nuestros hijos, si no les hemos quitado en este camino pequeños placeres que nosotros recordamos con cariño y que nos han servido para forjar nuestro carácter.
Si, ahora todo es mejor, más sano, más seguro y más moderno, también hay más insegurdad en las calles, pero a veces pienso si el precio pagado por todo lo conseguido no es demasiado, si un término medio no habría sido más adecuado.
Realmente las cosas han mejorado mucho en la mayoría de los casos, pero no dejo de preguntarme si muchas de las cosas perdidas no les hubiera gustado vivirlas a nuestros hijos, si no les hemos quitado en este camino pequeños placeres que nosotros recordamos con cariño y que nos han servido para forjar nuestro carácter.
Si, ahora todo es mejor, más sano, más seguro y más moderno, también hay más insegurdad en las calles, pero a veces pienso si el precio pagado por todo lo conseguido no es demasiado, si un término medio no habría sido más adecuado.
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